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Fui y me entrevistó el dueño, en una de esas camas kitsch tan horribles que tienen, me hacía preguntas como si fuera el director de una ONG en vez de un empresario de prostíbulo.

Empezó a enumerar lo que quería de mí. Puede ser, sé que las putas quieren que me echen. Me hacen malas jugadas. Pero yo en lugar de bajar la cabeza, cuando ellas se portan sin educación ni respeto hacia mí, paso de ellas, hago mi trabajo, me voy a mi casa y vivo otra vida.

Pero aguantar, he aguantado hasta el aburrimiento. Con la que peor me llevo es con Malena, que es una protegida de la agencia. Sí, es una chica que formó la agencia: Hasta tiene su piso a cien metros de la agencia y ella, como no tiene amigas, todas las confidencias se las hace al dueño de la agencia.

Estos sí que no saben absolutamente nada de su actividad. Vive una doble vida. Le pregunté qué hacía cuando veía a su novio. Me dijo que se iban a cenar y a las doce se marchaba. Esta es una regla general de todas las agencias de contactos. Pero hay un amigo de él que llamó para que le enviasen una chica y como Malena estaba disponible, la mandamos. En la casa existe una norma: Ella llegó a la puerta de abajo, tocó el timbre y él abrió, pero no sé por qué razón, el tío bajó, en lugar de esperarla arriba, ella le vio venir y le reconoció: Una cosa similar le pasó a otra chica.

Es una de las que nunca duerme en la agencia, secretaria de dirección de una empresa italiana situada en Barcelona; una que la ves y piensas de todo menos en esto. Su nombre artístico, artístico por llamarle de alguna manera, es Susana.

Se parecen como dos gotas de agua. La conozco, la he entrevistado. Ella es secretaria y habla muy bien italiano e inglés. Tiene clase para dar y tomar. Un día llamaron para un servicio en un hotel.

Me llamó desde el hotel acojonada: Le vio antes de que él la viera a ella, salió pitando. No era su jefe, sino el director general, el que viene una vez al mes, dos días para ver qué tal va la empresa.

Podía haberse quedado, lo mismo cambiaba su destino, la ascendían… C: Para mí lo del puticlub es temporal, para salir adelante y sacar algo de dinero, tenía las arcas totalmente vacías. No es por desanimarte pero si las chicas del puticlub te hacen la guerra tienes las horas contadas. Las putas me hacen la guerra pero yo nunca miento, si un cliente me pide una Brigitte Bardot de veinte años no voy a mandarle a una horrible de setenta. Sí, una que hace de todo. Todo el repertorio guarro: No te cachondees que hay quien lo pide: Vive sola con su hija y es capaz de dejar a la niña de tres o cuatro añitos, ir, follar y volver, es la forma en la que hace dinero.

Tal vez ellas no son drogodependientes, pero involucran al cliente. Una chica drogodependiente no se libera nunca de la prostitución. De estas que trabajan en Reus te aseguro que no hay ninguna drogodependiente, eso se nota. Yo nunca tuve la intención de llevar a nadie al huerto, estoy allí por mi sueldo, no quiero una propuesta, ni indecente ni decente. No se considera hermosa.

Mide 1,75 y pesa 58 kilos. Su cuerpo proclama a gritos que ha sido trabajado en el gimnasio, no tiene un solo gramo de grasa, atlético y armonioso.

Sí, paso muchas horas en él. Eso no tanto, no, aunque ya ha pasado. Eran bastante distantes los dos. No, no me trató con la familia. Mi intento de un cuestionario freudiano, que le haga abrir su corazón, se estrella contra su hablar escueto, el muro de privacidad que ella ha alzado entre las dos. Tanto vale, entonces, entrar de lleno en el meollo de la cuestión: Fue de una manera casual, me independicé y me hacía falta dinero para un recibo y un señor en el metro me ofreció ayuda a cambio de… I: Me dejó su teléfono y cuando me pasó eso, le llamé y acepté.

Hacía mi trabajo normal y luego tenía contactos con ese señor. Sí, desde que era pequeña. Bueno, en realidad esa no fue la primera vez. También hice una pequeña incursión en una sauna y fue con un psiquiatra precisamente… Susana comienza a deshilvanar sus recuerdos, se nota que había cancelado de su vida las humillaciones; con lo peor que puedes hacerle a una ofensa: Sí, fue con un psiquiatra la primera vez, ahora que lo recuerdo bien. Fue muy brusco, muy bruto. I abro los ojos desorbitados, al tiempo que pregunto incrédula: Sí, fue muy decepcionante porque me trató muy mal, de una manera muy salvaje y cruel.

Le daba morbo hacerme daño. Es una manera de sobrevivir, simple y llanamente. Eres muy guapa, podrías emprender otro tipo de actividad… S: Sí, pero te cierran las puertas en todos lados: Si me quiero poner a limpiar, no me cogen, y si me quiero poner de camarera tampoco.

Es un lío y la sociedad no te acepta. Cuesta hacerte un hueco. Sí, algunas veces sí. Susana introduce un elemento nuevo. Siempre coges cariño, pero tanto como enamorarse es muy difícil porque hay tensión en una relación de este tipo. A alguno no, les da rechazo, por pena o porque se sienten intimidados.

Los de edad media no, a ellos no les suelo gustar. Todos dicen que me parezco a Sharon Stone. No, no puedes decir que no. Y hay que tener mucha vida interior para aceptar a todo el mundo. Sí, no hay problema. Aunque es complicado, claro. No lo sé, pero es posible que sepan algo. Pues intimidada, en esto hay mucho enfermo, mucho obseso, mucho reprimido y te toca a menudo ese tipo de hombre.

Llega un momento en que te das cuenta de que si se le cruzan los cables, te puede pasar algo. Y de setenta… S: Me dijeron que cuarenta mil pesetas a la hora. No, ese es un tipo de contacto que te sale una o dos veces a la semana. Conozco a una mujer llamada Patricia que dice que sus chicas ganan un millón de pesetas por noche. Creo que es mentira pero podría ser verdad. No, tan agresivos no han sido nunca.

Sí, lo piden, pero yo no lo hago. Muchas chicas no lo hacen. Cinco o seis días. Te voy a comentar algo: Para toda la vida. Hay una gran falsedad y un gran martirio en este trabajo, nadie te ayuda. Es una lucha constante diaria. Sí, algunos van de enamorados, pero son muy falsos.

En que tengo experiencia y en que se ve que no es cierto. Entonces es obvio que lo hacen para conseguir de ti mayor entrega, lo que siempre es gratificante.

Es un juego y yo les sigo la corriente. Porque es menos complicado y también porque te pueden caer bien. Sí, pero sobre todo temen al compromiso.

Sí, la mayoría, porque esto se conoce como un vicio y tienen miedo a engancharse. Creo que sí, pero siempre las hay mejores. Sí, también, un cincuenta por ciento de las veces me lo piden. La verdad es que sí, me siento invadida. Ignoro que al ser viernes en la ciudad sucede un fenómeno parecido al de Nueva York: Me desespero porque sé que llegaré tarde y efectivamente llego con una hora de retraso.

Ella ya se ha marchado pero vive al lado del bar, llamo y baja enseguida. De cabellos negros, largos y sedosos, sin nada de maquillaje, con una piel blanca de seda pura, una nariz perfecta y unos ojos negros donde se deposita toda la ternura de este mundo.

Lleva pantalones negros anchos y una camisa blanca inmaculada. Sandalias de charol negro sin tacón. Mide cerca de 1,80 de estatura. A las doce menos cuarto empiezan a apagar las luces con intermitencia de tres minutos.

Creo que tuve la misma infancia que tiene todo el mundo. Eso es muy genérico, no hay una infancia igual para todo el mundo. No fue fabulosa, pero estuvo bien. Mi padre me quiere pero no es demostrativo, nunca me trató mal. Tampoco tuvimos un montón de dinero, pero sí el suficiente para vivir. No mucho, he tenido bastante; cada persona tiene cosas que desea y siempre deseamos algo que no tenemos, pero no había nada especial, claro que deseaba ser muy guapa y… I: También tener ropa bonita, cara, ser como una actriz de Hollywood y todo eso.

Soñaba esas cosas cuando niña, pero nunca me faltó de nada, ni ropa ni comida. Vine aquí hace casi dos años. Llegué con mi ex novio que me dejó y como estaba en una situación horrible, sin amigos, ni dinero y sin hablar el idioma, llamé a una amiga mía que vive aquí. Es paisana mía y me dijo que tenía unos conocidos, buenas personas, que podían ayudarme.

No explicó nada, solo me dijo que podían darme trabajo y yo como no tengo papeles y… I: Hablé con ellos y no tenía ni idea de lo que se trataba, nunca pensé que se tratase de eso y sobre todo nunca pensé de que yo pudiera hacerlo. Tenía miedo de coger enfermedades… I: También tenía miedo de que me tocase una persona loca, pero el dueño de la casa me dijo que conocen muy bien a casi todos los clientes, que por qué no probaba y si no me gustaba lo dejaba, que no pasaba nada.

Pienso que es un trabajo… I: Se puede ganar bastante pero es un trabajo duro. No muchos, porque el dueño me ha dicho que no me interesa tener un montón de hombres a la semana; depende: Con la cara y el físico que tienes en cinco minutos te enamoras y te casas.

Nadie sabe lo que hago, mi familia y todo el mundo piensa que estoy de camarera pero así no puedo sobrevivir, tengo muchos gastos y esto es algo que me ayuda.

Sí, se paga doble. Depende del tipo de trabajo, yo no hago muchas cosas: Es… Eso es una cosa muy rara y aquí se trata como algo normal. No; hay muchas personas con las que tengo casi amistad; tengo un hombre que viene a llorar. Solo se suele llorar por esas cosas, y por tantas otras, la verdad… M: No, es un pobre hombre que tiene una vida… es una persona muy sencilla, me sabe muy mal por él, es muy buena persona, de verdad, pero no tiene amigos, no tiene nadie con quien hablar.

Y habla conmigo, llora como un niño, me cuenta todo. No sé por qué, no sé qué pasa con las relaciones entre mujeres y hombres. Vienen muchos hombres casados y dicen que casi no hacen el amor con sus mujeres o que lo hacen una vez en dos o tres meses. Este trabajo tiene momentos que parece una sala terapéutica, creo que he tenido suerte con los clientes, nunca he tenido problemas.

Por eso lo hago con la agencia, eso es una cosa y otra ponerte en la calle. Horrible, horrible, estaba tan asustada… Era un cliente que llevaba muchos años con la agencia, después me sentí mal, sucia.

Como profanada en algo que ya no se puede recuperar… I: Sí, pero sentí un asco indescriptible… Pero bueno, poco a poco me he ido acostumbrando. Te pone en enormes dificultades el hecho de irte con una persona que no conoces. Tal vez si lo hubiese tenido ya lo habría dejado. Pero había un plazo para ir a la policía y hacerse los papeles gracias a la nueva ley. Es que tengo miedo de ir a la policía. Yo intento arreglar su vida con un frustrado sentimiento maternal y, como una sobreviviente nata, comienzo a inventar o descubrir salidas a su situación.

Puedes decir que eres estudiante. Ya voy a una escuela. Pero así no puedo conseguir los papeles. Pero no soy feliz. Tengo una idea de cómo quiero vivir mi vida y sigo con ella: No pienso mucho, no quiero pensar mucho. Sabes que esto es transitorio. Nunca se sabe, hay personas normales, pensaba que estas cosas solo las hacen hombres con problemas o gente rara. Los que se van de putas son personas normales; hay chicos jóvenes que tienen esta costumbre y se van con putas, casi como si fueran a tomar copas, no lo ven nada raro.

Pero no creo que lo encuentre por aquí. Cuando deje este trabajo puede ser que… I: A otra ciudad seguro. No es solo eso, también es porque… I: Te trae malos recuerdos. Empezar mi vida en un sitio nuevo, si tengo los papeles puedo vivir en Inglaterra o voy a Madrid, no sé.

También estudio español en la Escuela Oficial de Idiomas y no sé, me interesan algunas cosas. La cosmética, me gustaría tener mi centro de estética un día.

Ese es un buen incentivo para ahorrar, tienes que hacerlo para conseguirlo. Para eso no puedo ahorrar porque tendría que trabajar muchos años ríe y no quiero. Mientras lo estoy diciendo ya me arrepiento, es una frase hecha y que no tiene sentido: Pídele un préstamo a alguno que va por ahí. Marta ni se ofende por mi comentario ni lo analiza en su vacuidad, se ve que es una persona sana. Tal vez me toque la lotería o me encuentre un cliente muy generoso.

Casi un año, creo, pero pronto cambiaré mi manera de vivir. Estoy un poco harta, es duro, muy duro. Ahora no, no he tenido suerte en el amor, ni en mi vida, y por eso no tengo novio de momento. Marta se queda como en suspenso, su vista se ensombrece de tristeza y melancolía. Que cuando una persona tiene un sueño todo el universo conspira para que ese sueño se haga realidad.

Pero no sé, en mi vida, a veces sueño… La entrevista con Marta se hace casi imposible, por la prisa que tiene y por los camareros que lanzan miradas y bufidos de impaciencia hacia nuestra mesa, pero no sé qué hacer para que se sienta cómoda y me hable en profundidad de sí misma, ya que comienza a responder como Susana, casi con monosílabos. Sí, pero todo eso hay que pagarlo y una escuela de estética es muy cara.

Medio millón para obtener un diploma… I: M ríe de mí, que improviso sobre la marcha: Tengo que pagar el piso y todo, tengo muchos gastos; también mando dinero a mi madre para ayudarla. Sí, en la Caja de Cataluña. Sí, desde septiembre me ponen en una escuela. Pues yo voy a que me pongas guapa, perdón, a que hagas un milagro. No mientas que vas a ir al infierno. Ya te dije que hablo con el dueño y me da personas que hacen cosas casi normales. Mucho… no sé cómo se dice en español, oral sex.

En este punto de la conversación Marta se contradice con lo dicho anteriormente, no sé si es un problema del idioma o que en el magnetofón los ruidos me impiden escuchar claramente la respuesta. Muy pocas veces el sexo anal, los hombres españoles no tienen costumbre. Hay muchas diferencias, son muy, muy distintos. Un chico que trabaja como prostituto dice que a él le dicen que no se lo ponga.

Yo uso el preservativo, mis clientes saben que no soy una puta típica y, no sé, puede ser que por eso sean amables conmigo. Por ejemplo, una típica podría hacerlo sin preservativo. La verdad es que tengo un poco de prisa. Marta atraviesa la puerta de cristales del edificio de apartamentos donde vive. Mientras desaparece en el ascensor, le deseo con todo mi corazón buena suerte. Para mí empieza la misión imposible de la busca y captura de un taxi en la noche del viernes en Barcelona.

El orgullo de cobrar, esa gratificación palpable por entregar el propio cuerpo en un intercambio físico, raras veces sentimental, que el resto de las mujeres lleva toda su vida haciendo gratis.

No se la puede catalogar como call-girl ni como chica de contactos, como se autodefine en un momento de la entrevista. La definición justa sería: Pero sobre todo es: Eso ella no lo sabe pero es así. Es un edelweiss crecido en lo alto de una montaña, que ha soportado intensas nevadas sin perder la frescura de sus pétalos, ni pudrirse. Nació al lado de manantiales y cascadas de agua pura, después fue trasladada a una ciénaga, pero nada cambió.

Un edelweiss es siempre un edelweiss. Creí que era como todas las otras, que primero aceptaban hablar conmigo y después de marear, pero marear mucho, se decantaban por un no casi violento, incómodas de que alguien que no era del negocio tuviese su móvil, hostiles, extrañas, inalcanzables.

Me lo jugué a una carta y gané. Cogí el puente aéreo y la llamé desde Barcelona: Me dio una cita de inmediato, no me lo podía creer.

Resumo mi aspecto físico en tres palabras: Coqueteo con mi aspecto físico porque estoy convencida de poseer una belleza legendaria… Ella ríe y dice: Cuando llego acalorada y nerviosa a la cita, con quince involuntarios minutos de retraso esta ciudad va a acabar conmigo , al divisarla pienso en su pregunta: Nos metemos en un sitio equivocado, la terraza de El Corte Inglés. Toda la ciudad de Barcelona ha tenido la misma idea que nosotras: Tuve una infancia muy poco comunicativa, no me ha faltado de nada: Soy una persona muy solitaria pero en un momento dado, cuando soy cariñosa, lo soy demasiado.

No, no, viven juntos, todo perfecto, somos una familia unida. No les veo porque no me interesa, no tienen nada que aportarme. Tengo un hermano que vive en Verona y no lo veo tampoco, pero somos una familia normal y corriente, de clase media alta, donde nunca ha habido problemas en apariencia. Necesitaba romper con mi vida anterior, con el esquema que tenía. Sí, incluso la vida profesional, seria e importante, me aburría muchísimo, necesitaba cortar. Lo peor que le puede pasar a una mujer: Yo tenia diecinueve años, empecé a vivir con él, no sabía que tenía otra relación, me mintió, me robó el dinero de mi trabajo como secretaria del presidente de una multinacional de exportación, me dejó embarazada y tirada en la calle, sin nada.

Antes había trabajado en un grupo editorial ya que hablo cinco idiomas correctamente. A raíz de estos hechos estuve un año con depresión y me daba igual todo, estaba harta. Estoy en juicio con ese señor, es un tema que no puedo dejar pasar. Sí, por supuesto; tal vez no era demasiado, pero sí mucho para mí en esa época. Era dinero ganado y ahorrado con mi trabajo. Ahora voy a por él, llevo ya mucho tiempo pero me da igual, seguiré hasta que le juzguen y le condenen por robo.

Toda esta historia me abrió algo dentro, estaba harta de mi vida y posiblemente por carencia emocional decidí hacer este trabajo: Pensé que me iba a costar muchísimo hacerlo, incluso a nivel físico, pero no fue así.

Mi caso es realmente curioso. No me metí en este mundo porque necesitase dinero, entré por probar. Es contradictorio, pero este trabajo me permitió encontrar el equilibrio emocional que había perdido, yo tenía la autoestima por el suelo y casi enseguida empecé a notar que me enriquecía día a día a nivel humano.

No sé cómo explicarlo. Porque es un mundo muy complicado en el que la mayoría de las chicas se meten por el vicio del dinero, en este nivel no se hace por necesidad, por necesidad se hace en la calle. La calle es un infierno. Las putas de clase alta tienen un problema emocional latente. Hay mucha agresividad, yo percibía esa violencia encubierta apenas, que se manifestaba a través de la competencia de las chicas, hay poca solidaridad aunque parezca mentira.

Entre nosotras la gente va mucho de superstar, lo que me parece ridículo. Tendrían que analizar su actitud pero no lo hacen; todo lo contrario, cuando hay una chica nueva, son muy anticompañeras. Seis meses, sí, solo seis meses. Pero al segundo día tenía la sensación de conocer este trabajo de toda la vida. No tuve casi tiempo de reaccionar, me presenté a una agencia, había un cliente que estaba allí, me cambiaron vistiéndome sexy y dije que sí.

La ropa, porque iba muy informal. Lencería, ropa nueva, de noche. Eso lo tenía claro yo, desde el principio; todo, incluso relaciones orales: Aunque eso me ha supuesto muchos problemas con ellos.

En general lo utilizan para la penetración, pero para hacer una felación te dicen que no es necesario, es increíble; la gente o bien es ignorante o bien desconectan el chip, se olvidan de todo y solo piensan en el placer del momento. Me cayó lo peor: Me eligió solo a mí, pero si quiere a dos chicas las coge; dos o todas las que él quiera. Sí, a mí… y a la droga. Ese es un tema que no quiero tocar ahora.

Estuve con él dos horas. Fue lo peor, en el sentido del personaje. Una persona drogada es bastante difícil de llevar, a nivel sexual no hubo ninguna relación porque era incapaz de tener una erección, yo me llevé cincuenta mil pesetas.

Casi nada, es gente que tiene muchas fantasías: A la hora de presentarme para ese trabajo yo ya estaba con ese señor. Y lo llevé tan bien que me sorprendí, tuve conflictos conmigo misma. Estuve mal una semana. Sí, he hablado con otras mujeres y todas, en un momento de su vida, piensan en eso.

Ella y su marido lo saben, él la lleva a la agencia, es un caso muy raro. Sí, sí, es de mutuo acuerdo. No; la deja, se marcha y ella hace las horas que necesita para apagarse. Es un poco fuerte. Sí, es fuerte, pero ellos se llevan bien así. Yo hice este trabajo; ahora lo sé que fue positivo y con la distancia que te da el tiempo -en ese momento todo era muy confuso- pero estaba tan contenta de ganar cincuenta mil pesetas por estar con un señor que pensé que era fabuloso.

Al mirarte pienso con sinceridad que dos horas de tu tiempo y de tu cuerpo o se entregan por amor o no tienen precio. Dejé el trabajo, quería romper con la vida rutinaria que tenía, quería probar qué tal, tenía las ideas muy claras. Aunque es difícil de controlar, no quisiera llegar hasta tal punto que mi salud mental se resintiese.

Observo con atención sus joyas: Nota mi interés y dice: Esto es un regalo de un cliente. Te voy a decir una cosa: Uno de ellos se enamoró locamente y cada vez que venía, contrataba mis horas, pero no teníamos relaciones sexuales, pagaba para que yo no me acostara con otro. Forma parte del juego para enganchar.

Porque tuve que cortar con él, se volvió muy obsesivo. Le hace falta una mujer fuerte a su lado y pensó que la había encontrado en mí; yo lo soy, demasiado, porque cuando tengo una relación, se ve enseguida, ya que siempre voy por delante y necesito también un hombre de igual fortaleza.

Ese tipo de señor no me interesa, aunque me mantenga, no lo quiero. Perdona, Carlotta, eso ya me mueve un poco los esquemas. Hay micrófonos por todas partes, hasta debajo de la cama. Han hecho nuevas instalaciones en la casa de Reus con vídeo y eso no me parece correcto.

No es por los clientes, sino por las chicas, para ver si alguna chica da su teléfono. Eso es un delito gravísimo y puede convertirse en un instrumento de chantaje.

Lo sé, he tenido problemas… I: En general llegan de diferentes maneras. Cuando hay una buena relación con un cliente te lo guardas para ti. Sí, así es, porque si ganas cincuenta mil en una hora tienes que dividir veinticinco mil para la agencia y veinticinco mil para ti. A veces, hay gente que te propone darte cincuenta mil solo para ti.

Las chicas funcionan así, no es muy riguroso hacia los dueños de una agencia pero se hace a menudo. Estoy pensando si me voy fuera de España para probar, no lo sé todavía, estoy descansando. No me impresiona demasiado esa perspectiva. Existe un negocio evidente que es el negocio sexual, y otro negocio en el que nosotras no tenemos nada que ver, que manejan los dueños.

Que es el de las drogas. Hiciste bien en dejarlo. Me fui porque vi cosas muy raras. Llamas a la agencia, dices lo que necesita esa persona y enseguida viene alguien, como si lo hubieran conseguido en ese preciso instante. A mí no me cabe en la cabeza que se lo traigan si no trafican. Sí, es una locura.

Yo estuve en la casa de Reus, la de la Rambla… I: No; trabajaría solo para mí. No hace otra cosa que intrigar. Hubo una chica que robó una billetera con dos millones de pesetas, era de un empresario que tenía que pagar al día siguiente los sueldos de sus empleados.

Eso me parece ridículo porque con el dinero que puedes ganar… Ese día sí acabó todo el mundo en la comisaría de policía. Creo que era una cleptómana y la echaron, si no, no se entiende: No me he encontrado con muchos viciosos.

Hoy en día lo que les gusta es hacer tríos o estar con tres o cuatro chicas. Les gusta la sensación de pagar. No, yo intento siempre no ser vulgar. Me he encontrado con hombres que tenían mucho miedo y si entras con ese lenguaje evidentemente se espantan. A esos los suelo tratar con distancia, porque no me gusta que me hablen así.

Lo bueno es que podemos elegir: En general tienes que cooperar con la agencia, pero sí ha habido momentos super violentos… Una vez me pasó, dije que no quería repetir. No, he tenido incluso relaciones con mujeres. Antes de ejercer la prostitución tuve lo típico: A nivel sexual sí, porque conocemos nuestros cuerpos.

Nunca me he enamorado de una mujer, no soy lesbiana, pero en la agencia si había un servicio para una mujer, lo hacía yo. Completamente, y no fue así. En un caso me gustó la mujer, creo que era recíproco; en otras circunstancias, no. Sí… No da señales de querer explayarse en ese tema. Menos mal que dejó bien a la categoría… C: Yo llevo mejor el tema cuando es mental.

Las otras veces estaba en mi papel y descubrí que era muy altruista: Me di cuenta de todas esas cosas enseguida y las relaciones con los hombres siempre se han desarrollado muy bien porque yo entregaba mucho de mí como persona, seguramente porque lo necesito, de lo contrario no entregaría nada.

Esta parte altruista mía la descubrí haciendo este trabajo, antes no era así. Sí, aunque algunos no: Generalmente son gente de bastante nivel social: Aquí es difícil contestar.

Los domingos por la noche se trabaja muy bien; muy, muy bien, sobre todo con hombres de negocios. Se trabaja mucho durante la semana, desde las cinco de la madrugada hasta las nueve de la mañana: Hay muchísimo trabajo por las mañanas en general. He tenido orgasmos y curiosamente con la gente que menos me decía físicamente.

Resumen Irreverente y provocadora, Isabel Pisano plantea en "Yo puta" un viaje a la verdad del mundo de la prostitución. Los que leyeron este eBook también leyeron. Valoración Media Media de 1 valoración en total. Valoraciones usuarios 1 0 0 0 0. Cómpralos Online y recógelos en tienda.

Devolución del dinero si no quedas satisfecho. Suscríbete a nuestro Newsletter. Política de protección de datos. Cuando Igor habla de su hermana lo hace con una ternura arrolladora, pero su voz refleja inquietud.

Tal vez no acepta participar en reportajes porque no quiere hablar mal de Grisélidis, pero tampoco quiere hablar bien. Éléonore no logró liberarse de su propia biografía. Sean valientes, combatientes, luchen contra la injusticia social, sean artistas. Ese fue el mandato que Grisélidis lanzó a sus hijos.

Y de alguna manera —como pudieron— la escucharon: Tal vez, como dice Igor, no haya sido aplastante pero fue, sin duda, una mujer abrumadora. Se la ve hermosa con su pelo negro largo y espeso, sus rasgos serenos.

Baila rodeada de hombres y mujeres que la observan como devotos frente a la sacerdotisa de un culto divino. La que habla es la puta revolucionaria. Se ganó la vida como podía: Juntos viajaron a Alemania. En una carta dirigida al periodista y escritor francés Maurice Szafran, escribe: Cada mañana, al amanecer, cuando me acuesto, agotada, me parece que un rebaño de puercos me pasó por encima, que me pisotearon, magullaron, babeado encima, escupido en mi cara, en mis ojos, en mis orejas, en mi boca.

Entre tanto, como Sísifo, Grisélidis fue condenada a empujar su enorme piedra cuesta arriba. Una y otra vez. Leer la alejaba de la soledad y escribir la salvaba de la marginalidad. En una carta dirigida a su primer editor, Bertil Galland, explica por qué escribe: Se instaló en el barrio Pâquis, conocido por sus putas, sus incendios, sus proxenetas y las borracheras. Sobre la puerta de entrada de su apartamento colgó un cartel con la inscripción Solange—cortesana.

Ahora bien, a partir de sucede algo. Su huída a Alemania junto a un amante esquizofrénico, donde descubre el jazz, los cabarets nocturnos y semiclandestinos, la prostitución, la droga y la solidaridad de las familias gitanas supervivientes de los campos nazis que viven en terrenos baldíos de la ciudad alemana. Los extremos a los que se puede llegar.

Este tipo de aventura sin sentido muestra hasta qué punto ella era capaz de llegar, sin medir las consecuencias —afirma Yves Pagès. Grisélidis escribía, siempre, en todo momento, en toda situación, sin parar. La escritura fue una maldición necesaria sin la cual no había supervivencia posible. Fue el periodista y escritor Jean-Luc Hennig quien la descubrió cuando buscaba testimonios para escribir sobre la prostitución masculina y terminó siendo el autor de varios libros sobre ella, el primero en darse cuenta de que estaba frente a una escritora epistolar.

Fue él quien le propuso intercambiar una correspondencia que luego recopiló en un libro llamado La passe imaginaire El polvo imaginario. Usted, simplemente, escribía para sobrevivir.

A la vida, a la muerte. A Grisélidis, como un bosque que se regenera cuando arde, la escritura le permitió resistir.

Pero a pesar de haber dejado de ejercer la prostitución en , las cosas no mejoraron. La vida le reservaba una nueva pasión bajo las garras de un gigoló tunecino violento, alcohólico, ladrón, mentiroso y homosexual que le declara su amor a través de los barrotes de una prisión.

Lo conoció gracias a una amiga cuya pareja compartía su celda con Hassine Ahmed, así se llamaba. Fue un amor apasionado, diabólico, como lo demuestran frases como: Me quedo llorando y temblando, reflejada en tu cuerpo de donde me viene todo el dolor y el amor. Jean-Luc Hennig describe en el prólogo al libro Griselidis Courtisane Grisélidis cortesana que ella llevaba sujeta en el pelo una hebilla con forma de estrella de mar para esconder los huecos calvos que le dejaba su amante al arrancarle los mechones cuando estaba ebrio.

Grisélidis vuelve a ser rehén de su propia autodestrucción. Para ella, entonces, se trataba de un desafío estético, político y sexual.

D Porqe hay muy pocas putas , y la mayoria de las chicas en la calle estan sin velo , y muuuuuy pocas , pouisimas , apenas estan son las que son putas: D Ademas , Marruecos no es un pais pobre , para nada.. Hace 8 años que vivo en Marruecos, y al igual que en todos los paises hay prostitusion pero estoy de acuerdo contigo Sara tambien hay hermosas mujeres de baquero que son mumeres normales. Me parese exelente su comentario tambien decian que de agadir se casaban con.

El pais si que es pobre, con la riqueza que tiene, que es mucha, muy mal repartida y en la mayor parte de los casos las chicas se ven obligadas a ejercer la prostitución por necesidad económica. Y con lo tapadas que se mantienen las mujeres; lamentable que ellas estén involucradas en la prostitución. Casarse puede ser una puerta al cielo o al infierno, no tomes esa decisión precipitada, y si te mete prisa, ya tienes la respuesta, sólo quería salir de su país. Siendo marroquí no me hables de racismo y de maltrato a la mujer que conozco bastante bien ese país, por desgracia y son maestros en esos dos artes.

Hola Abderahim, empiezo diciendo que soy de Murcia y y suelo pasar vivo en Melilla y conozco vuestro país porque paso a menudo y convivo con ciudadanos magrebi, espero que leas esta reflexión y si cabe esta revendí canción y lo entiendas. En cambio las mujeres de tu país, no suelen morir por manos de otros hombres habría que ver la estadística si las publicasen , ya que son sumisas, y fieles al temor de vuestra sociedad machista y tirana de vuestras costumbres, las cuales no son malas, ni buenas, pero si son abusivas como las mismas que hace varios centenares de años hemos tenido en este país.

Me parece que no conoces tu propio país, porque existe muy mucho prostitución como cualquier país del mundo, pero dicho por nosotros los españoles o parece ofensivos por que os lo han inculcado con el castigo y no os hecho la culpa porque tenemos varios casos aquí también de adoctrinamiento patriótico. Espero que no te lo tomes como una ofensa, sino como una opinion constructiva que os haga pensar que clase de país queréis tener y luchar por ello.

Me parece una reflexión superadecuada y basada totalmente en la realidad. Trabajo en Marruecos desde hace mas de 10 años, por lo cual conozco muy muy bien la sociedad, las costumbres, los intereses y el país. Gracias por tan estupenda y veraz reflexión. Sin duda eres una victimas mas de aquellas bobitas ilusas que caen a diario por la Web, desde cuando crees tu que alguien se enamora a distancia de una desconocida tercermundista. Ademas a quien se le ocurre que un adinerado de 24 años se enamore de una mujer mucho mayor que el y de otra escala economica y social.

Esos enamoramientos terminan en esto http: Perdonen la dureza de mi comentario, pero casos se han visto y es preferible pecar por exceso y no por defecto. Como sea Marruecos es mucho mejor que España y latinoamérica…Sino por qué vienen gente de allí a vivir aquí?

Me quedo asombrado de los comentarios. Sí, pero eso son agencias basura. Un trío de verdad, en una agencia como en la que yo estaba, son ciento veinte mil pesetas por hora.

Cuando llamé a una agencia, haciéndome pasar por cliente, para indagar sobre los precios, me pidieron doscientas mil la noche, dependiendo de la hora. Yo no hacía griegos. Es como todo, si se te dilata no pasa nada pero yo la verdad no es algo que solía hacer. Una cosa es que vendas tu cuerpo y ganes mucho dinero y otra que te hagas daño, entonces es una tontería. Pero es muy solicitado, parece que en sus casas no lo suelen hacer.

Desgraciadamente a mi familia no se lo puedo decir porque no lo entenderían, pero si volviera a nacer, repetiría todo, porque es una experiencia fabulosa. Existe en esto un elemento de aventura importante: Soy una mujer que necesita emociones fuertes. Sé que tiene riesgo pero es así como me encuentro mejor.

Una noche que estaba en casa me llamaron porque había un señor que había visto el book de fotos y me había elegido. Eran las cuatro de la mañana, había pagado ya y tenía que ir. Llegué y pregunté cómo era el señor, porque siempre es importante saberlo antes. Me presento y… I: Era un monstruo… C: No; era un heroinómano, cincuenta kilos: Fui muy sincera con él, le dije: Había pagado tres horas, sin haberme visto, solo por foto.

Me sorprendió mucho su sinceridad, me dijo que tenía razón. Estuvimos hablando tres horas y no hicimos nada. Cincuenta mil pesetas la hora, tres horas: Pero me llevé un susto de muerte. Es una manera de reafirmarse. Sí, les gusta pagar. Sí, piensan que pueden hacer lo que quieren con nosotras pero no es así, somos nosotras las que controlamos. Ellos lo hacen muy pocas veces, tenemos tanta experiencia de ir cambiando de una persona a otra, tanta psicología, que al final ellos piensan que van a poder hacer lo que les dé la gana; pero nosotras siempre nos anticipamos y llevamos al hombre a donde queremos ir.

También, sí, y los olores de las personas: Yo solía hacer un ritual como la mayoría de mis compañeras. Si ves que la persona es limpia compartes el baño incluso, aunque cada uno se ducha por separado. Eso me, me… I: Nooo, nunca me lo han dicho; yo lo percibía en sus ojos, lo palpaba, estaba en el aire.

Les daba igual, es una falta de respeto hacia sí mismos pero les daba igual. Con un jabón especial ríe. He tenido un cliente durante cuatro meses que era un saudí de muchísimo dinero, con quien me lo pasé muy bien. No llegué a tanto, pero me hacía sentir a gusto. Yo quiero, necesito y exijo igualdad. A un rey tienes que hacerle la reverencia. Sin embargo este saudí, no sé, tenía una manera de ser que me caía bien, era muy divertido pero estoy segura de que se transformaba cuando llegaba a su casa y que era muy machista con su mujer.

Pero había una complicidad muy curiosa, muy muy curiosa; él se acostaba con otras chicas, pero yo tenía una relación con él, de mucha amistad, incluso me propuso ayudarme en un momento dado y le dije que no: Sí, claro; siempre han estado debajo de la cama, antes de que yo existiera ríe. Me lo han dicho también. A mí me prohibían hablar en otro idioma que no fuera el castellano, salvo cuando estaba a solas con el cliente: Cuando había alguna conversación sospechosa nos convocaban.

Todo eso es falso. En la agencia el dueño nos utiliza y eso es reciproco. Al final estaba tan borracho que no pasó nada. Pero el político no quiso… C: No; porque estaba cuidando su imagen. Aunque no sabía de qué iba el tema, creo que fue prudente; borracho, pero prudente. Es una pena porque hubiese sido una buena historia por el nombre del personaje ríe. En todas las casas que visité, menos en una, son horrorosas.

Creo que sí, incluso para proteger nuestro trabajo. Si, pero es necesario que tengan clase. La echaron pero no por eso: Hay mucha gente que va allí y cree que va a ganar mucho dinero al mes. No; ciento cincuenta mil al mes de día y doscientas mil como encargada de noche, no tienen participación.

Me produjo frustración Mar, prostituta de nivel que había aceptado hablar conmigo y al final decidió evaporarse: Ejerce la prostitución por venganza: Mar empezó con diecisiete años. Ya se ha comprado tres pisos en sitios exclusivos de Barcelona. O sea que el rencor le reporta grandes beneficios. Quince minutos en cada uno, esa noche hizo ocho shows.

Su belleza es tan rara como el misterio. Mar muy dulcemente me dice al final que no, que le caigo bien pero que no quiere contarme su vida. Me había hecho mucha ilusión escucharla: Seguramente su historia habría sido interesante. De las mujeres de la calle he conocido sus problemas: Ambos se respetan o se ignoran mutuamente.

Se acercan a las mujeres, ajustan el precio en voz baja y si llegan a un acuerdo se dirigen a una pensión cercana, que ya desde la calle despide un tufo infernal, a coliflor podrida y alcantarilla de aguas estancadas.

Un hedor mezclado con otros, resume el olor de la putrefacción. Me acerco a una joven delgadísima, de pelo rubio y largo, con los ojos perdidos en el estupor de ese planeta llamado drogadicción. Ni su laxitud, ni su estupor, le impiden echarme con cajas destempladas. Comienzo a desesperar pero no cejo en el empeño de conseguir testimonios de primera mano. Me aproximo a Pepa, la mayor de todas, que lleva el pelo oxigenado y cardado como una montaña y que me sugiere la mejor forma de abrir sus bocas: No me parece una cifra excesiva para el trabajo que desempeña, sino una revelación: Sentadas al aire libre comenzó su relato.

Habíamos acordado un francés y él ya había soltado las perras. Cuando ya había terminado se cerró los pantalones y con cara de fiera sacó un cuchillo de carnicero de la chaqueta y me empezó a insultar: En eso entró el Manuel, el dueño de la pensión, con su mujer y dos clientes, pero él ya me había arrinconado y me quería pinchar, tiraba a la garganta, yo esquivaba el cuchillo con las manos y me corté los dedos, mientras los cuatro que vinieron en mi ayuda lo redujeron y lo sacaron a la calle.

Después de que me curasen en el hospital, dije que me había cortado mientras preparaba la comida, volví a la calle con miedo. Nunca han descubierto al asesino. Las tenía escondidas en el sostén… ríe. Las veleidades del destino: Ella tiene los ojos azules como el cielo de Fulpmes, capaces de reflejar toda la belleza y el horror de este mundo; es terrible pensar que esa mirada se encuentre perdida en la nebulosa del polvo blanco.

Es de una dulzura sobrecogedora, o tal vez confundo a esta con la falta de energía que le provoca la droga. Y que esté al alcance de todos, de cualquiera. Siento tanto afecto, tanta ternura por ella, que quisiera poseer el don que me permitiese cambiar su destino. De niña soñaba con ser médico como mi padre, pero ni siquiera pude llegar a la universidad.

Empecé a fumar porros a los catorce años, con compañeros de colegio, después probé la cocaína y a los quince años ya estaba enganchada a la heroína. Cuando mis padres se dieron cuenta ambos trabajaban; mi padre en una clínica y mi madre como gerente de un hotel que posee su familia en Fulpmes me llevaron a un centro de desintoxicación.

Volví a casa curada y empecé otra vez la vida sencilla en el pueblo. Esquiar me hacía un bien enorme. Pero en el fondo tenía una especie de preocupación, una luz de alerta hacia un peligro latente.

Dejé los estudios, con el consentimiento de mi familia, que veía en ellos una amenaza. El control de mis padres sobre mí se hizo insoportable. Las relaciones se fueron deteriorando, yo era muy infeliz y sentía nostalgia de ese estado de euforia que te da la cocaína y esa laxitud que te produce la heroína. Sucedió antes de Navidades. Mi madre, que no me dejaba ni a sol ni a sombra, tenía el hotel lleno de gente y faltaban dos empleados, por lo tanto me dejó marchar sola, con el dinero justo para el tren.

Me encontré con un camello que conocía, me ofreció una dosis: Respondió que no había problema, que con lo guapa que era podía por una vez regalarme una dosis. Subimos a una pensión que alquilaba habitaciones por hora y fue esa la primera vez que lo hice. La primera vez que lo hiciste por droga… B: La primera vez en absoluto. Y lloré mucho por eso.

Pero ese hombre no tenía ni dientes y su piel tenía un olor dulzón, como de falta de higiene. Cuando me vi, tan joven con la piel blanca, al lado de ese cuerpo devastado y seboso, me puse a llorar. Después, con la heroína que entraba en mis venas, mi cuerpo se relajó y hasta sentí placer cuando me penetró. Era físicamente inmundo, pero me gustó. En los tres años que siguieron, tres veces estuve en el centro intentando desengancharme, lo conseguía pero duraba poco.

El dinero para picarme lo encontraba con clientes que ese hombre me proporcionaba o que yo atraía en los alrededores de la estación. Pero me detuvieron y me mandaron a un instituto; allí me desenganché, fue durísimo, pero vine a España y me volví a meter. Que les hagas el amor con la boca o sexo anal. El francés sí lo hago; si no lo haces, no trabajas.

Es solo mi trabajo y basta; después voy a la pensión y allí estoy sola y tranquila. He visto en la tele que la Comunidad de Madrid distribuye metadona. Volver a mi país, pero no tengo dónde ir ya que mi familia no quiere saber nada de mí.

Me despido de ella con un beso. Se marcha a seguir su trabajo en la Casa de Campo. Podría haber trabajado como campesina en alguna película del director italiano, pero no, su destino ha sido otro: Un hombre que pasa junto a ella le dice: Tengo 45 años y siete hijos.

La respuesta me deja alelada porque refleja un gran respeto por la vida. Hay de todo, buenos y malos. El caso es que el que sale putero viene. Las africanas por un talego hacen de todo. Pobrecitas, tienen que pagar millones para entrar aquí.

Que tienen mucho vicio, nada de chupar y polvo normal: Por eso prefieren a los travestis, que nos han quitado mucho trabajo. Sí, allí la clientela es de clase alta. Bebemos y reímos porque es un día de sol y se merece este homenaje. Sostiene que las prostitutas españolas, a diferencia de las anglosajonas, son maternales. Este tiempo es inhumano, pienso. Me coloco los guantes, calo el gorro de lana hasta los ojos, le doy dos vueltas a la bufanda alrededor de mi cuello: De vez en cuando guiña un ojo a los hombres que pasan por la acera.

Tiene el pelo largo, oscuro y fosco. No sabría calcular su edad. Viste unas mallas, botas y un plumas, todo negro, como la historia que tiene que contar. Al principio rechaza de pleno hablar conmigo. Ambos vienen hacia mí. Me bato como una leona, pero no hay nada que hacer, o con él presente o no hay entrevista. La elección es obvia. Nos sentamos en un bar y pedimos café. Le dejo mil pesetas y vuelvo a los cinco minutos. Después de tomar el café, él se larga pitando. Enciendo el magnetofón cuando Silvia empieza a hablar.

Nací aquí, en Madrid. Tenía trabajo de limpiadora en una casa pero por necesidad económica me tuve que meter en la vida. Al principio se trabajaba bien, ganaba mucho, era joven. Lo que buscan es una mujer diferente. Se deduce, por lo que comenta Silvia, que la clientela que circula por la calle de la Montera, Ballesta, etc.

Muy mala, mi padre abusó de mí. No llegué a denunciarle. Lo que pasa es que mi madre lo vio y no dijo nada. Con 15 años me marché de casa. Yo soy la segunda. Cuando a una mujer le gusta un hombre, este lo sabe. Empezamos a vemos los fines de semana hasta que ya, pues mira, catorce años que llevamos.

Queda en evidencia que Silvia se quita dos años. Si le conociste a los dieciocho y a esa edad dejaste tu trabajo de limpiadora y empezaste a trabajar como… Silencio y una larga pausa.

Tenemos nuestros problemas, nuestras regañinas. Es el estrés de lo que hago para vivir. Me gustaría que él estuviera trabajando y a él tampoco le gusta que yo esté ahí, que me vaya con un hombre y lo vea. Así que engaño a los hombres. Escogiendo con quien subo, con chicos jóvenes no, con negros tampoco, no es por racismo. Les digo lo típico, que me ha venido la regla y no les hago nada cuando ya me han pagado.

Si me piden que les devuelva el dinero les digo que se lo pidan a mi marido. Cuando subo con ellos muchas veces tengo ganas de rajarlos. No saco una navaja, seria incapaz; pero si puedo quitarles lo que llevan en la cartera sin que se den cuenta, se lo quito. Con un chaval joven puedes tener problemas: Así que evito follones para mí y para mi marido.

Si no quiero subir con alguien, le pido Sí, como barrendero y con contrato, pero solo dos meses en verano. Aquí se hace patente la mentira de Silvia, de que se hace pagar y no cumple con el servicio: En todas partes se cuecen prejuicios. Voy al médico de la Seguridad Social, ahora estoy tomando unas pastillas, pero las asistentes sociales son solo para los niños. No, nada, nos dicen que no la necesitamos, que podemos trabajar. La Comunidad de Madrid nos ha quitado la tutela de los niños.

Sí, por no tener trabajo y porque nos metimos en un piso de San Fermín que no tenía ni agua. Así estuvimos dos años. Mi marido y yo nos íbamos a vender melones por los pueblos de Madrid. La Comunidad de Madrid se enteró de las condiciones del piso y nos dijeron que si no metíamos a los niños en un colegio interno, nos quitaban la tutela definitivamente. Así que preferí eso antes de que me los quitasen, pero es muy doloroso. Solo estoy con ellos los fines de semana.

Ocho y seis años, son muy chiquititos… Yo vivo aquí cerca. Silvia habita en una calle en el centro de Madrid. Es un estudio con cocina y baño propios. Me cuesta tres mil pesetas diarias. Claro que luego tienes que comer y pagar el gas y como un día no pagues el alquiler, te echan a la calle. Yo estoy con mi marido porque le quiero y quiero que vea que yo no estoy ahí por gusto, ni por despreciarlo a él, quiero que vea que solo me interesan los hombres por el dinero que traigan.

Y sales de ahí harta, llega un momento en que lo aborreces, luego llegas a casa y no te apetece nada… I: Te lo digo a ti, pero mi marido es un hombre y hay cosas que no entiende.

Pero ahí estamos los dos, al pie del cañón, luchando y aguantando. Soy la primera que si me sale un trabajo para limpiar en una casa, lo dejo. Soy la primera que me quiero quitar de ahí. No soy muy amistosa; soy abierta si la persona me cae bien. Me acuerdo de que hace muchos años una decía: Me volví y le dije: La gente no se iría conmigo.

Buscaba eso, que no trabaje y así trabaja ella. Aquí la que te puede pisar, te pisa. Nunca he tomado drogas. Normalmente siempre son los mismos, las mismas caras. Algunos dicen que para qué van a subir conmigo, para que les diga que estoy con la regla y no les haga nada. Con 18 años subía con todo el mundo, algunos me trataban muy mal. Una vez me enganchó uno del cuello y no me soltaba. Pensé que me mataba. Huí de la habitación gritando y me ayudó una mujer, si no es por ella me estrangula.

Me dejó todo el cuello marcado. Al día siguiente mi marido me preguntó quién me lo había hecho. No se lo dije, pero en cuanto me vio mirar a ese hombre, supo quién había sido y fue a por él. Le dio pero bien. A mí el desgraciado me cogió del cuello, pero él se llevó lo suyo. A veces me pregunta: Yo lo paso mal pero él también, porque gracias a Dios mi marido ni me chulea ni me levanta la mano. Si no hago nada no me obliga, solo se preocupa, dice: Para nada, por mí como si se muere.

A mí ese hombre me desgració la vida y a lo mejor en parte es por eso por lo que estoy aquí. Me marcó para siempre; para mí, mi padre ha muerto. Como perros, me han visto tirada en un portal con 16 años, y me han dejado como un perro. Eso me lo han hecho todos, mi marido lo sabe porque se lo he contado. O ir con mis hijos a pedirles un favor y no me han abierto ni la puerta. Eso también lo tengo aquí metido. La vida que llevas te hace ser como eres. Mala no soy, tengo mis defectos, pero llega un momento en que por la vida que llevo, ni tengo ganas de hablar contigo, ni con la otra, ni con nadie.

Llego a casa y si estoy sola, acabo loca y si no acabo loca me meto con mi marido o si no le pongo verde. Luego me dice que qué culpa tiene él, que qué me ha hecho.

La verdad es que también aguanta él lo suyo. Si encuentra un trabajo es el primero que me quita, pero por desgracia es muy difícil. Yo tengo que pagar un alquiler, si no me echan a la calle. Mira, yo creo que no tengo cara ni de sospechosa ni de drogadicta, algo de presencia debo de tener. O para cuidar niños, que a veces hasta los maltratan. Una asistenta tiene que tener veinte mil cosas. Hasta para fregar un vaso tienes que tener informes. Lo sé porque me ha pasado: Mi marido me lo ha dicho: Si, que estoy harta y lo quiero dejar, harta.

Como muy tarde, a las nueve y media, horario de oficinas total. Con el pasar de los meses observo las oscilaciones enormes de su peso, juraría que hay momentos en que baja hasta quince kilos y otros en que los recupera.

Hubo un período en que dejé de verla, faltó de su esquina unos tres meses: En el momento actual, el sarcoma de Kaposi es evidente en su rostro, pero ella no me dice que tiene el sida y yo tampoco lo menciono. Desde entonces, en cuanto me ve me llama para pedirme dinero: Me arrepiento enseguida de haberlo hecho, me pica la cara y me siento contagiada de sida.

Quisiera saber algo de tu infancia. Ella me sacó adelante no solo a mí sino a mis dos hermanos mayores. Somos seis, mi abuela era la portera del edificio y tenía lo que antiguamente se llamaba el chiscón, que es donde estaba la portería, recogía cartas y tal y tenía la vivienda dentro. Mi madre vivía arriba en una buhardilla, era una habitación que lo incluía todo: Pero fue mi abuela quien a mis hermanos mayores y a mí nos dio los muchos o pocos estudios que tengamos y nos sacó adelante a los tres.

Para tí fue como una madre… E: Hizo de abuela, de madre, de amiga, de todo. Mi madre murió cuando nació mi hijo el mayor.

Mi hijo nació el 20 de septiembre y mi madre murió en octubre. Me marché de casa porque conocí a un chico y nos hicimos novios, se puede decir. Le dije que no, que no me quitaba el niño.

Me contestó que bueno, que eligiera: Le dije que me quedaba con mi hijo. Él se marchó y me quedé con mi hijo, claro. Casi todas las chicas han empezado así: Si de verdad seremos al final de la vida juzgados, para estas mujeres no puede existir otra cosa que el Paraíso.

Antes de que te pisen tienes que pisar y seguir adelante. Entonces tuviste que arreglarte sola y con el pequeño. Sí, me ayudaron unos vecinos; él era de Falange y por las amistades que tenían me ayudaron a poner al niño en un colegio, en el Instituto General de Previsión, como se llamaba antiguamente.

Yo podría trabajar y lo que no quería era dejarlo por ahí. Lo metieron en un colegio y empecé a buscarme la vida. No, tres o cuatro, siempre los mismos; en bares y cosas así, pero siempre por la noche, cuando estaba cerrado, no íbamos a hacerlo cuando había gente, ni muchísimo menos.

No, porque cuando nos cogieron por el accidente era la primera vez que pasaba y yo no tenía antecedentes ni nada de nada… I: Sí, me dio un miedo horrible. Yo tuve una relación; conocí a un chico, empezamos a vivir juntos y nacieron los dos niños. No tienes suerte en el amor. Lo conocí con 19 años. Cuando él se buscaba la vida no, pero sí, trabajaba. Pues no, pero te das cuenta tarde, cuando ya has pasado sola un montón de… I: Hoy por ejemplo no me acosté.

La gente no sale, se queda en casa. Bien no ha ido para ninguna de nosotras; he trabajado muy poco. Me han dicho que se trabaja mejor en la Casa de Campo. Sí, como no tengan el cerrojo echado, abren la puerta y se meten dentro, algo increíble, increíble. Me imagino que sí. Sí, pasé cuando estaba enganchada a la droga.

Sí, gracias a Dios, si. Es difícil darte cuenta cuando entras: Los porros no cuestan tanto o el hachís; la coca sí, la heroína también. Te da por reírte, te da por comer, no es para nada violento. Te pregunto por la prostitución. Es muy complejo, tienen unos talleres en donde te pagan unas Luego si te dan el IMI son No; te piden nómina. Si necesitas un piso no te lo dan; si no es una pensión, a ver qué hago. Me arriesgo con la pregunta del millón y entro de lleno en el territorio de las arenas movedizas.

Todo es peligroso, cualquier trabajo. Al albañil le falla un andamio y se cae. Sin que yo aluda para nada a su problema, entramos en el territorio comanche de su mal. Hoy en día es el sida. En un momento dado lo que intentaban evitar coger ya lo tienen, les da lo mismo. A muchísima, aparte de la que ya hayan infectado. Yo estaba trabajando en un club y tenía una amiga que estaba con un chavalito y el chaval me dijo que por qué no lo hacía en la calle en vez de en el club.

En un club es prostitución igual: Pues bueno, por intentar… pero me daba mucha vergüenza, era un trabajo muy diferente al otro, no era lo mismo que estar en un club. Sí, no es lo mismo que estar en la calle, no sé.

El primer cliente me lo dijo: No, no quiso hacer nada. Es que es muy difícil, no lo ves como… no lo ves como un hombre; a ver si me explico: Piensa en un camarero que pone una caña: Hay de todo, la verdad Isabel, es que hay de todo.

La mayoría se cree que por el mero hecho de que te pagan tienen derecho a tratarte de mala manera, a lo burro; pero bueno, gracias a Dios son los menos. Sí, al tocarte, mismamente, te tocan el pecho y te hacen daño.

A ellos les da lo mismo, como te pagan… I: Se lavan ellos antes. Te lo pregunto porque en la prostitución de lujo E: Te digo una cosa: No hay quien los aguante. Es dificilísimo ser cariñosa con una persona así, que no conoces de nada. Algunos sí son agradables: La prueba de que Elisa sigue enganchada es que, no obstante yo haya hecho preparar una comida muy buena, habiéndole preguntado el día antes sus platos preferidos, apenas prueba bocado.

No comes casi… E: No quiero nada, gracias. No soy persona de estar con uno y con otro; le he querido mucho y aunque no esté con él le sigo queriendo muchísimo. No, no creo, es muy difícil. Entonces, bueno, corramos un tupido velo. No, hace muchísimo que no estoy con él.

Sí, los dos pequeños. Cada uno por su lado. Pero le sigues queriendo… E: Yo siempre digo, Isabel, que cuando tiene que mandar la cabeza manda el corazón y cuando tiene que mandar el corazón manda la cabeza; es la controversia, justamente lo contrario; ahí no puedes mandar. Ver a Elisa tan hundida en su amor desgraciado me deja sin palabras y le hago la pregunta típica de cuando ya no tienes nada que decir.

Jovencita pero muy tranquila, estaba ejerciendo ya la prostitución pero vamos… I: No le gustaba pero bueno, como se suele decir, a todo se acostumbra uno. Sé que es una tontería preguntarle esto, que es evidente, pero quiero confirmación de que ciertas situaciones se dan sobre todo en la miseria. La miseria que pudre todo, que rebaja, que emponzoña la vida de los seres ya debilitados por la falta de oportunidades, y de preparación, por la ausencia de futuro. Sí, era de un pueblo de Zamora; un pueblo muy bonito.

Al lado de Sanabria. Elisa se pierde en sus recuerdos de un pasado algo mejor que este presente y sus ojos empiezan a nublarse. Perdóname, Elisa, no es por ensañarme contigo, pero veo como un problema muy grave, muy nocivo para un niño, el que su madre esté enganchada a la droga.

Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje. Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo.

No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión.

Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme. Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire.

Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña.

Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres.

Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí. No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma.

Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión.

Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años. Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval.

Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros.

Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades.

La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

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Escucha, si quieres verlos… E: Al principio te dan cariño, te tratan muy bien y luego te dan el hachazo. Creí que era como todas las otras, que primero aceptaban hablar conmigo y después de marear, pero marear mucho, se decantaban por un no casi violento, incómodas de que alguien que no era del negocio tuviese su móvil, hostiles, extrañas, inalcanzables. Normalmente siempre son los mismos, las mismas caras. Los porros no cuestan tanto o el hachís; la coca sí, la heroína también. Yo tenía miedo de que fuera un paranoico o un loco, nunca se sabe. Teléfono No es por los clientes, sino por las chicas, para ver si alguna chica da su teléfono. Queda en evidencia que Silvia se quita dos años. prostitutas marroquis yo puta hablan las prostitutas

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